El fuerte repunte del precio internacional del litio durante 2025 consolida al mineral como uno de los activos estratégicos más valiosos para la economía argentina. Con una suba cercana al 60% desde los mínimos registrados a mitad de año, el carbonato de litio volvió a posicionarse como un motor clave para las exportaciones y la generación de divisas, en un contexto global marcado por la volatilidad de los commodities.
El crecimiento en el precio del denominado “oro blanco” representa un dato alentador para la provincia de La Rioja, que en los últimos años consolidó su desarrollo minero sustentable, con cuidado del medio ambiente y generación de empleo en las comunidades locales.
De acuerdo al análisis de expertos, la recuperación del precio del litio se explica por ajustes en la oferta internacional, recortes productivos en China y una demanda sostenida vinculada a la fabricación de baterías para vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento de energía.
El precio del litio atravesó en 2025 un fuerte cambio de tendencia, tras tocar mínimos cercanos a los US$8.100 por tonelada en junio, en un contexto de sobreoferta global y caída de los valores a niveles mínimos de los últimos cuatro años. Ese piso estuvo asociado a un aumento del 192% en la producción mundial desde 2020 y a un exceso de stocks, especialmente en China. Sin embargo, a partir de julio comenzó una recuperación impulsada por recortes productivos, cierres de minas clave y restricciones a las exportaciones, lo que revirtió rápidamente el escenario.
Hacia agosto, el valor del carbonato de litio ya había escalado a US$12.067 por tonelada, y en el último bimestre del año el alza se aceleró. Entre noviembre y diciembre, las cotizaciones superaron los US$15.000, alcanzando picos de US$15.760 por tonelada, lo que representa una suba de 57% a 60% respecto del mínimo de mitad de año. Este repunte se explica principalmente por la fuerte demanda de baterías para vehículos eléctricos —con más de 20 millones de unidades vendidas a nivel global en 2025— y por el crecimiento del almacenamiento de energía, consolidando al litio como un recurso estratégico para las economías productoras.
Oportunidad para Argentina
Para Argentina, integrante del Triángulo del Litio junto a Bolivia y Chile, este escenario representa una oportunidad decisiva. El país cuenta con algunas de las mayores reservas del mundo y viene registrando un crecimiento sostenido de su producción, impulsado por proyectos en Jujuy, Salta y Catamarca.
En los primeros meses de 2025, las exportaciones de litio mostraron un fuerte incremento tanto en valor como en volumen, aportando dólares frescos que alivian la presión sobre las reservas y diversifican la matriz exportadora, históricamente concentrada en el complejo agroindustrial.
El litio no solo fortalece el frente externo, sino que también atrae inversiones, genera empleo y posiciona a Argentina como un actor relevante en la transición energética global. Con políticas orientadas a estimular la inversión minera y un mercado internacional en expansión, el “oro blanco” se perfila como una fuente estructural de divisas, capaz de aportar previsibilidad macroeconómica y mayores ingresos para el desarrollo productivo del país en los próximos años.
Oportunidad para La Rioja
La provincia de La Rioja observa con optimismo las perspectivas favorables en torno al precio del litio, en un contexto en el que en los últimos años el Gobierno provincial impulsó un modelo de desarrollo minero sustentable, con énfasis en el cuidado del medio ambiente y la generación de empleo en las comunidades locales.
Según datos del Ministerio de Trabajo, Empleo, Industria y Minería la provincia cuenta con proyectos de exploración y prospección en los departamentos General Lamadrid y General San Martín, principalmente vinculados al litio y concentrados en zonas del oeste provincial. Estas iniciativas refuerzan el potencial productivo del sector y amplían el mapa minero riojano.
De este modo, La Rioja consolida su estrategia de diversificación productiva y de atracción de inversiones en minerales críticos, en particular el litio, considerado clave para la transición energética global. La provincia vuelve así a destacarse entre las que más apuestan a la minería como un eje central para captar inversión internacional y promover el desarrollo económico