Mientras YPF concentra su estrategia en Vaca Muerta, el shale y los récords de producción con proyección exportadora, a más de 1.000 kilómetros de Neuquén persisten tensiones no resueltas con una de las ciudades históricas del petróleo argentino. En Comodoro Rivadavia, el vínculo con la petrolera estatal continúa marcado por deudas pendientes, responsabilidades ambientales sin cerrar y la discusión sobre el legado urbano dejado tras más de un siglo de explotación.
Ese escenario fue uno de los ejes centrales de la entrevista que el intendente Othar Macharashvili concedió días atrás, en línea con una serie de informes que vienen abordando el impacto ambiental y territorial de la actividad petrolera dentro del ejido urbano de la ciudad, especialmente en áreas históricamente operadas por YPF.
Uno de los puntos más sensibles es la situación del denominado Campamento Central, una zona que atraviesa varios barrios y donde, según explicó el jefe comunal, la responsabilidad ambiental todavía no fue formalmente transferida. “Lo que todavía estaría faltando es que esté aprobada la transferencia de responsabilidades. Hoy sigue siendo responsable del pasivo en el ejido municipal YPF”, afirmó Macharashvili.
La definición no es menor. El municipio lleva adelante un relevamiento de pozos inactivos dentro del ejido urbano, una categoría que no está contemplada por la normativa vigente, que sólo admite pozos activos o correctamente abandonados. Según los registros preliminares, se trataría de alrededor de 1.700 perforaciones en esa condición.
El objetivo del relevamiento es determinar cuáles de esos pozos podrían volver a producir y cuáles deben ser definitivamente abandonados conforme a la legislación. Sin embargo, en la práctica, algunas de las intervenciones correctivas recaen actualmente sobre el nuevo operador, PECOM, tras la salida de YPF de esas áreas.
El intendente citó como ejemplo las obras de urbanización en la zona de Radio Estación, desarrollada sobre antiguos terrenos petroleros. Cada vez que se detecta un ducto o una interferencia, es la operadora del grupo Pérez Companc la que debe enviar contratistas para liberar la traza, lo que introduce demoras adicionales en los trabajos, según señaló.
Además del pasivo ambiental, el municipio mantiene un reclamo económico abierto. Macharashvili confirmó que YPF adeuda cerca de 1,5 millones de dólares correspondientes a la tasa por pozo establecida en la ordenanza tributaria local, una obligación que, tras la operación de venta, también alcanza a PECOM.
“Administrativamente ya la hicimos exigible y próximamente vamos a avanzar por la vía judicial”, sostuvo el intendente. Si bien reconoció que el diálogo con la empresa continúa, remarcó que el margen para postergar definiciones es cada vez menor y que el municipio aguarda una respuesta formal.
Consultado sobre la posibilidad de replicar acuerdos como el alcanzado en Santa Cruz, donde YPF implementó un programa escalonado de saneamiento de pozos, Macharashvili fue crítico. “No me quiero meter en ese ámbito, pero creo que no fue bueno ese acuerdo”, afirmó. En ese sentido, recordó que en Chubut los reclamos por el pasivo ambiental fueron históricamente desalentados bajo el argumento de que afectarían la inversión y el empleo. “Se hicieron las transacciones, no se hizo el saneamiento ambiental y no se generó más empleo. Hubo baja de actividad, se perdió empleo y nos quedamos con el pasivo ambiental”, resumió.
En el trasfondo del planteo aparece también una revisión histórica. El intendente reconoció que durante décadas no existió una mirada crítica sobre los impactos ambientales. “Hace 40 o 50 años jugábamos en el campo con petróleo y nadie prendía alarmas”, señaló. Hoy, en cambio, los estándares cambiaron y cada incidente activa protocolos, controles y sanciones, aunque el daño acumulado se extiende por más de un siglo de actividad.
En ese contexto, Macharashvili busca ampliar la agenda con propuestas de reconversión productiva. Entre ellas, mencionó la posibilidad de avanzar en un polo tecnológico y de reactivar el parque eólico Morán, iniciativas que aparecen como alternativas para diversificar la matriz económica local, en una ciudad que enfrenta el desafío de gestionar su pasado petrolero mientras intenta definir un nuevo horizonte de desarrollo