Otra de las tasas que tendrá impacto cotidiano es la Tasa de Mantenimiento Vial y Control de Tránsito Pesado. Este tributo se cobrará de manera indirecta a través del consumo de combustibles líquidos y GNC dentro del partido de Ramallo. La base imponible es el precio de venta del combustible, sin impuestos, y se aplica una alícuota del 2% por litro o metro cúbico expendido. Si bien formalmente los agentes de recaudación son las estaciones de servicio, el costo termina siendo absorbido por los usuarios: automovilistas particulares, transportistas, productores agropecuarios y comerciantes que dependen del traslado de mercadería. Para un vecino que carga combustible de manera habitual, esto representa un incremento permanente que se suma al ya elevado precio de la nafta y el gasoil.
Dentro de este mismo esquema, el Código fija valores elevados para el uso de infraestructura vinculada al transporte pesado. Cada ingreso a playas de estacionamiento —municipales o privadas— podrá costar hasta $25.000, mientras que cada control o pesaje en balanza municipal tendrá un valor de hasta $37.500 por unidad de transporte. Estas cifras impactan de lleno en la logística local y regional, con efectos indirectos sobre los precios finales de bienes y servicios.
También se actualizaron los Derechos de Explotación de Canteras y Extracción de Áridos. La tasa fija un monto de $45.000 por cada metro cúbico de arena, cascajo, pedregullo u otros materiales extraídos dentro del partido. En el caso de las canteras, el pago se realiza por bimestre adelantado, según el volumen declarado. Si bien el tributo recae sobre empresas extractivas, su costo suele trasladarse a la construcción privada y a la obra pública, encareciendo materiales básicos.
Desde el Ejecutivo municipal se sostiene que estas tasas responden a una estrategia de fortalecimiento de la recaudación, con el objetivo de sostener servicios, obras y el funcionamiento general del municipio en un contexto inflacionario. El nuevo Código incorpora mecanismos de actualización que buscan evitar que los ingresos municipales queden desfasados frente al aumento de costos.
Sin embargo, para el vecino común de Ramallo, el efecto concreto se traduce en más cargos indirectos, mayores precios y un incremento sostenido de la presión tributaria, que impacta tanto en la economía familiar como en la actividad productiva loca