El Congreso nacional avanza con una Ley de Promoción del Hidrógeno que promete estimular inversiones en energías limpias, pero que, en su versión actual, genera más dudas que certezas. El principal cuestionamiento recae sobre el corto plazo de vigencia del régimen de beneficios (5 años), cuando los proyectos vinculados al hidrógeno verde requieren al menos entre 10 y 20 años para madurar y ser competitivos.
La Patagonia, y particularmente Santa Cruz —que concentra el 90% del potencial nacional para el desarrollo de hidrógeno verde—, podría jugar un rol estratégico en la futura matriz energética global. Sin embargo, el silencio del gobierno provincial y la falta de una postura clara de sus representantes legislativos colocan a la provincia en una posición pasiva, perdiendo una oportunidad histórica.
Expertos advierten que sin una ampliación del marco temporal y sin el compromiso de las autoridades locales, la ley podría transformarse en un desincentivo para los inversores y no en la herramienta transformadora que necesita la región. La década 2030-2040 será clave para esta industria y Santa Cruz debe decidir ahora si será protagonista o espectadora.