Esta es la propuesta que dejó el prestigioso tributarista César Litvin, quien reconoció que es necesario reducir la cantidad de tributos y que el gasto público sea destinado a lo esencial. De igual forma destacó la medida de Nación respecto a que cada contribuyente conozca lo que paga en impuestos, lo que generará mayor exigencia con el destino de esa recaudación.El prestigioso tributarista César Litvin insistió en la necesidad de un Pacto Fiscal para aliviar la presión tributaria. // D. Camusso
El reconocido tributarista César Litvin disertó en el Centro Comercial e Industrial de Rafaela y la región, donde advirtió sobre la excesiva carga impositiva que pesa enormemente y afecta la competitividad, por lo que insistió en la necesidad de un acuerdo entre Nación, provincias y municipios para racionalizar el sistema. «La Argentina tiene una alta carga tributaria contaminado con impuestos que son muy distorsivos», comenzó diciendo el especialista.
En una jornada que congregó a empresarios y referentes del sector productivo, el socio de «Lisicki, Litvin & Asociados», César Litvin, ofreció una visión experta y detallada sobre la asfixiante presión tributaria que soporta el sector productivo argentino. Durante su charla con los medios, el Contador Público se mostró agradecido al Centro Comercial por la invitación a participar y brindar su parecer sobre «un tema muy importante y vigente hoy en Argentina que es la carga tributaria que tienen los contribuyentes y que de alguna manera incide fuertemente, yo diría afecta, la competitividad», afirmó Litvin al inicio de su exposición.
El especialista no dudó en señalar la complejidad y el carácter distorsivo de un sistema tributario plagado de impuestos como Ingresos Brutos a nivel provincial, las retenciones a las exportaciones a nivel nacional, el Impuesto a débitos y créditos, como así también las tasas municipales. «Todo esto hace de que el sistema tributario sea muy complejo por un lado y por el otro lado con una carga tributaria muy grande para los que pagan impuestos». Para Litvin esto genera que muchos vayan por fuera del sistema, generando mayor informalidad lo que genera una competencia desleal, sobre aquellos que pagan todos sus tributos en tiempo y forma.
Un acuerdo necesario
Litvin reconoció los esfuerzos del Gobierno Nacional por reducir algunos tributos y la intención de simplificar el esquema a nivel federal. «El Gobierno Nacional ha empezado a bajar algunos tributos, a eliminar otros y tiene en mente ir viendo la manera de reducir la cantidad de tributos que es mucha en Argentina, a sólo seis a nivel nacional», indicó. Sin embargo, enfatizó que la clave para una reforma tributaria efectiva radica en un Pacto Fiscal que involucre a las provincias y municipios, quienes también ejercen una importante potestad tributaria. «Como en la Argentina existe federalismo fiscal, el tema con el federalismo fiscal es que las provincias y los municipios tienen potestades tributarias y lo que se ha generado que con el correr de los años, yo diría las últimas dos décadas, la Argentina cada vez ha ido gastando más dinero público y eso ha generado mayor presión fiscal sobre los contribuyentes a nivel nacional por un lado a nivel provincial por el otro y a nivel municipal también», analizó.
El tributarista fue contundente al señalar a Ingresos Brutos como el «peor de todos los tributos» por sus efectos acumulativos en cascada, instando a su reformulación hacia un IVA Provincial que absorba también las tasas municipales, evitando así la superposición impositiva. «Ingresos brutos, que insisto es el peor de todos los tributos por todos los efectos no deseados que tiene es que genera el más del 80% de recursos propios en las provincias entonces eliminar este impuesto que representa el 4,1% el PBI genera un desfinanciamiento a las provincias», advirtió.
Un castigo a quienes producen
Asimismo, cuestionó la lógica del impuesto a las exportaciones y la permanencia del Impuesto a los Débitos y Créditos. «El impuesto a las exportaciones no tiene sentido en un país que está anoréxico de reservas… El impuesto a los débitos y créditos es un impuesto que nació por un año y en el mes de marzo soplamos las velitas de los 24 años de vida de este impuesto que nació como transitorio y se convirtió en permanente», recordó.
Ante la pregunta sobre las medidas necesarias para mejorar el sistema tributario, Litvin propuso dos ejes centrales. «Las medidas tienen que tener dos pilares fundamentales, la primera reducir la carga impositiva apuntando a los impuestos más distorsivos y apostar a que esa reducción en el mediano plazo genere más recaudación vía más actividad económica. En segundo lugar, reducir la complejidad que tiene el sistema tributario.
Actualmente son más de 154 tributos vigentes, de los cuales sólo 12 recaudan el 92 por ciento de los ingresos propios del Estado, con lo cual estamos teniendo un exceso», detalló. «Vieron los sellos que se le ponen a los alimentos respecto a exceso de calorías, acá hay exceso de tributos», ironizó.
Finalmente, Litvin subrayó la influencia negativa de la alta presión fiscal y la informalidad en las decisiones estratégicas de las empresas. «Al ser tan alta la presión fiscal y también al ser tan alta la informalidad genera competencias desleales. Entiendo que el sistema tributario es una herramienta y como herramienta puede tener dos efectos, yo lo asimilo a un martillo, el martillo se puede usar para construir o para destruir», reflexionó.
Que los contribuyentes conozcan lo que pagan
En este sentido, Litvin destacó como una medida favorable la normativa nacional que obliga a discriminar los impuestos en el precio final de los productos y servicios, invitando a las provincias y municipios a seguir el mismo camino. «Esta normativa está vigente, se invita a las provincias y municipios a hacer lo mismo para que cada vez un consumidor cuando compra un producto sepa qué parte del total del precio se lleva el Estado Nacional qué parte se lleva el Estado Provincial y qué parte se lleva el Municipio», señaló, recordando la exitosa experiencia de Brasil. «Eso fue una muy buena experiencia en Brasil donde se pudo observar que el consumidor cuando toma conciencia de los impuestos que paga se vuelve más exigente también con el gobernante a cargo en el uso de ese dinero. Por esto mismo es importante que las provincias y los municipios sigan también ese mismo ejemplo», añadió.
Así mismo el especialista abogó por la transparencia fiscal como un mecanismo para empoderar a los ciudadanos. «Exigir a los gobernantes conocer qué es lo que paga impuestos, exigir el uso muy prudente de los recursos que se recaudan vía impuestos. Esto ha sido la experiencia de Brasil exitosa cuando se le dio transparencia fiscal»