La Dra. Nidia Burstein repasó lo sucedido en la Convención Constituyente Provincial de 1994 cuando —sostuvo— los representantes políticos declinaron dotar a la provincia de instrumentos jurídico-políticos de cambio.
“En estos tiempos de fuertes mutaciones en casi todos los campos de la vida cotidiana, merced a las tecnologías y nuevas ideas sobre lo público y lo privado, es penoso constatar el atraso en materia de gobiernos locales en nuestra provincia”, dijo la Dra. Nidia Burstein, quien ha sido investigadora y docente en la Universidad Nacional del Sur, a propósito del actualizado debate acerca de las autonomías municipales.
“Además de la vastedad de su territorio, el volumen de población y el importante PBI que genera, se exige una modernización institucional en todo sentido; en especial, en lo relativo a las comunas”, añadió.
“En el caso de nuestra ciudad, a la vera del puerto de aguas profundas más importante del país y con un entramado social, educativo y productivo consolidado y con apetencias de crecimiento, resulta incongruente carecer de autonomía municipal”, aseguró.
Burstein ha sido, asimismo, coordinadora y docente de posgrado en la maestría en Sociología de la UNS.
También celebró que se renueve una discusión que se dio en 1994, tanto en la Convención Constituyente Nacional como en la Convención Constituyente de la Provincia de Buenos Aires, cuando la reforma de la CN consagró la autonomía municipal a través del nuevo artículo 123.
“En la provincia de Buenos Aires, en paralelo a la reforma constitucional nacional, funcionó una convención reformadora. La ley 11.488, declarativa de la reforma de la Constitución Provincial, incorporaba como tema de debate la autonomía municipal, con el fin, al menos así parecía, de consagrar ese instituto”, recordó.
“Pese a los debates al respecto y a los muy buenos proyectos que se presentaron, la autonomía municipal nunca se concretó”, agregó Burstein, quien obtuvo el título de Socióloga en la Universidad de Buenos Aires y el doctorado en Historia en la UNS.
“Esta contradicción entre una y otra convención reformadora, más el hecho de que una Constitución Provincial no puede ser antitética de la Constitución Nacional, me llevaron a indagar las causas profundas que habían operado para, finalmente, impedir que la autonomía municipal obtuviera rango constitucional en nuestra provincia ” , dijo.
A la hora de desentrañar los hechos y de explicar sobre qué base conceptual se inspiraron, señaló que el concepto de cultura política fue el que le abrió paso a entender el sentido de las tratativas que algunos convencionales desplegaron a fin de hacer desaparecer del debate la cuestión de la autonomía municipal.
“Resulta una paradoja, algo incongruente con los debates y los pactos que desde 1983 se daban en nuestro país constatar que, desde el principio, ya había una decisión de impedir el nuevo instituto de la autonomía”, consideró la autora.
“Por eso, en mis estudios de doctorado tomé ese problema como el caso que me permitiría comprender aspectos de la cultura política dominante en la provincia de Buenos Aires, porque era evidente que el rechazo a consagrar la autonomía municipal en la provincia provenía de un ‘estilo’ de hacer política”, afirmó.
“En breves palabras, la cultura política, en este caso, la de la clase política, se define como un conjunto de códigos y representaciones sobre el poder, cómo ejercerlo, cómo sostenerlo y la base de representación, tanto como una visión del mundo o, por lo menos, de lo que un país necesita de sus gobernantes”, indicó, antes de agregar: “En el estilo de hacer política se reflejan las culturas políticas”.
Al mismo tiempo, Burstein comentó que el regreso a la democracia fue un momento decisivo para reformar un Estado (antes autoritario).
“De allí que toda una nueva perspectiva abrió el debate por la libertad ciudadana, el estado de derecho, la representación política y la consolidación de la sociedad civil, sólo por mencionar los más sobresalientes”, sostuvo.
“¿Cómo, entonces, no se iba a intentar dotar a los municipios de autonomía? Era lógico y necesario para restablecer capacidades de acción en el escalón más cercano a la ciudadanía: las comunas”, aseguró.
“En estos días —reflexiona la autora— después de la catástrofe de la inundación del viernes 7 de marzo, cuánto más eficiente e independiente hubiera sido la intervención municipal”.
Siguiendo la noción de cultura política, Burstein subrayó que “los municipios, para quienes ejercen el poder, significan territorio y votantes y por eso se convierten en espacios sociales y políticos muy apetecibles para sostener e incrementar el caudal político de esos actores”. Y que ese rasgo, tan propio y distintivo de las prácticas políticas habituales, parecía verse amenazado por la idea de autonomía municipal.
“En mis investigaciones, y en las numerosas entrevistas que realicé a convencionales constituyentes provinciales, se destacaba que en ese punto radicaban las mayores preocupaciones”, agregó Burstein.

Aún más, en aquella convención provincial tanto diputados radicales como del Frente Grande y justicialistas, presentaron proyectos relativos a la cuestión municipal y aceptaron debatir tales aportes en el recinto. Y el Modin fue el único partido que no consideraba necesario introducir el instituto de la autonomía municipal.
Burstein indicó que las actas de la Convención Constituyente Provincial son un reservorio riquísimo que ilustra, con los propios discursos de los convencionales, las ideas en materia municipal (como en otros temas convencionales).
“Sin embargo, otra cuestión crucial tiñó todo: el debate por el Art. 110, que habilitaría la inclusión de la reelección del gobernador que, en ese entonces, era Eduardo Duhalde. Alrededor de esta exigencia, por expresarlo de algún modo, se encadenó la suerte de la sanción de la autonomía”, contó.
“Se dijo: ‘sin reelección no hay autonomía”
En una reseña semejante, resulta imposible destacar los discursos sobre el tema, pero vale mostrar, con las palabras de un convencional, cómo se intuía que fracasaría la votación de las autonomías municipales.
“El convencional Andrés Aner dijo entonces: ‘De lo contrario, creo que podríamos contar la historia de lo que pudo ser y no fue’. Tal cual, las maniobras al final dieron resultado”, sostuvo Burstein.
“Efectivamente, se votó una moción para dejar el debate sobre la autonomía para la jornada de cierre de sesiones y, en ese último día, no se pudo discutir porque la convención, como tal, finalizó a las 22.50”, aseguró.
“En realidad, el enfrentamiento entre las fuerzas políticas por la cuestión de la reelección sumó otro conflicto: la UCR, el Frente Grande y el Modin introdujeron al debate el tema de los casinos y votaron la interdicción a su privatización. Los entrevistados sostuvieron que el PJ actuó en represalia y el debate quedó frustrado”, sostuvo.
“Esta breve crónica de los avatares que sufrió el capítulo de la autonomía municipal en aquella convención constituyente muestra con claridad que, a los temas institucionales, siempre los pueden interferir cuestiones de otra índole, porque con una cultura política que da más importancia al manejo del poder (por el mayor tiempo posible) que al entramado institucional, es ingenuo esperar comportamientos acordes con las promesas democráticas que esos mismos actores algún día juraron”, reflexionó Burstein.