CABA. Baches, obstrucciones y desagüesLos ciclistas son cada vez más, pero sólo un tercio utiliza las ciclovías

CABA. Baches, obstrucciones y desagüesLos ciclistas son cada vez más, pero sólo un tercio utiliza las ciclovías

Cada vez más ciclistas en la Ciudad de Buenos Aires. Según datos del ministerio de Infraestructura de CABA, en 2004 este grupo representaba el 0,4% de los viajes totales en la ciudad, mientras que hoy el número se elevó a un 7%.

Por Luján Berardi y Matías Avramow. Fotos de Rodrigo Néspolo

Varios factores impulsaron este aumento, pero el principal fue la incorporación de las ciclovías en las calles porteñas, que empezaron a construirse en 2009. Esta red, compuesta por más de 300 km, busca, entre otras cosas, diversificar la movilidad y reducir las emisiones de gases producidos por los automóviles y las motocicletas —que representan el 50% de las emisiones totales—. Sin embargo, según un estudio que publicó en 2024 el GCBA, solo el 35% de los ciclistas usan estas trazas para moverse. Esto significa que más de la mitad circula por fuera de los carriles exclusivos. En un sondeo realizado por LA NACION, varios ciclistas apuntaron a los factores que repercuten en este bajo porcentaje, todos vinculados a problemas en la infraestructura de la red, y el control y fiscalización del tránsito. En concreto, la mayoría concordó en tres puntos centrales: la falta de mantenimiento y reparación, la peligrosidad del doble sentido en la mayoría de estas, y el mal estacionamiento de los autos dentro de estos carriles.

Los problemas de las ciclovías

Obstrucciones

Pueden ser autos estacionados, camiones de descarga o comercios ambulantes

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David Berstein, abogado especialista en prevención de hechos viales y uno de los miembros fundadores de la Asociación Civil Movilidad Activa y Sostenible, dialogó sobre esto con LA NACION. Entre otras cosas, contó que hace 15 años, cuando los técnicos planificaron las ciclovías, proyectaban un sistema de movilidad con ciertas características —doble circulación, separadores físicos, carriles de dos metros— que en la práctica no se concretaron. En cambio, el resultado fue desprolijo: la distancia entre bicicletas y vehículos motorizados resultó insuficiente e irregular, la calzada presenta desniveles, en parte debido a las alcantarillas, lo que provoca acumulación de agua y basura. Son deficiencias que incrementan el riesgo para los ciclistas. Por otro lado, el exdirector ejecutivo del Consejo de Planeamiento Estratégico y profesor de la FADU, Andrés Borthagaray, destacó cuestiones que exceden a la infraestructura, pero que se vinculan a ella. En especial a la falta de políticas: “Pueden ser medidas de fomento. Por ejemplo, en Bogotá, los domingos cierran calles enteras para que la gente pasee. También pueden ser controles de velocidad, restricciones para los autos a la hora de estacionar…”. También se refirió a que el desarrollo de ciclovías debe venir acompañado de un desincentivo de los vehículos automotor, en especial los autos particulares. “Ciudades como Berlín, Tokio y París están implementando medidas para regular a los autos, incluso para quitarles espacios. Claro que también dan nuevas opciones. Esto se ve menos en América Latina, pero hay ejemplos como el caso de Bogotá”, añadió el experto.

La traza de ciclovías completa

La red abarca 306 km y llega a 46 de los 48 barrios de la ciudad

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En febrero de 2023, en la ciudad de Buenos Aires se superaron los 300 km de ciclovías y bicisendas, que recorren las 15 comunas. A esto se suma el acceso a Ecobicis en varios puntos de la capital. Sin embargo, según un análisis realizado por LA NACION, la distribución de estos carriles exclusivos es desigual en los distintos barrios de la capital y, por lo tanto, también lo es la interconexión que brindan con otros medios de transporte, como subtes, colectivos y trenes. Si se considera la disponibilidad de ciclovías, bicisendas y estaciones de ecobicis, se observa una clara diferencia entre el noreste y el centro, contra el sudoeste de la ciudad. La zona que cubre, sobre todo, la Comuna 8 —compuesta por los barrios de Villa Soldati, Villa Riachuelo y Villa Lugano—, tiene poca infraestructura para ciclistas, a diferencia de la Comuna 1 —Retiro, San Nicolás, Puerto Madero, San Telmo, Montserrat y Constitución— que lidera en el desarrollo de ciclovías. A esta le siguen las Comuna 13 —Núñez, Belgrano y Colegiales— y la 14 —Palermo—. A pesar de esto, en la cartera porteña sostuvieron que “la extensión de la red conecta todos los barrios y comunas de la Ciudad”. A su vez, agregaron que “al ser una red, se busca la expansión para unir puntos cada vez más lejanos, y que los ciclistas puedan circular por vías seguras”.

Los problemas de las ciclovías

Parches en la traza

Son los inconvenientes más frecuentes dentro de la red

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La cantidad de ciclovías y bicisendas por metro cuadrado corresponde también al porcentaje de personas que eligen circular dentro o fuera de esta red. Como ya se mencionó, solo un 35% de los ciclistas se desplazan sobre la ciclovía. El número escala al 49% en el Macrocentro, que es la zona con mayor densidad de carriles exclusivos. La necesidad de expandir la infraestructura es, por tanto, uno de los puntos que los expertos y el propio GCBA ven como fundamental. Hasta este momento, la gestión de Jorge Macri no ha puesto como prioridad la ampliación de la red. Desde el Ministerio de Infraestructura aseguraron que la única obra que se añadió hasta ahora es un tramo de 800 metros de bicisenda sobre el boulevard García del Río, desde Cabildo hasta el Parque Saavedra. Esta gestión promete dar prioridad al mantenimiento, recambio y reparación de las trazas ya existentes. Algo que destacan los usuarios consultados es que, además de la extensión y la conectividad, el mantenimiento es un punto esencial que no está cubierto.

Cercanía con otros medios de transporte

Distancia desde la ciclovía hasta la estación de tren o subte más cercana

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Berstein señaló varios problemas. Respecto del sentido de circulación, opinó que en una ciudad como Buenos Aires sería conveniente que las ciclovías fueran unidireccionales, porque a los automovilistas “todavía les cuesta mirar para ambos lados”: “Los ciclistas están asustados, porque ponen el cuerpo y su vida. Cuando el tránsito viene en sentido contrario, el riesgo de que un automovilista los atropelle es enorme”. El automóvil debe incorporar la idea de que el ciclista es un actor más del tránsito, continuó, porque “hoy hay muchas más bicicletas que taxis circulando por la Ciudad de Buenos Aires”. Otro inconveniente tiene que ver con la construcción: las ciclovías están inclinadas porque se hicieron sobre el cordón cuneta, un espacio físico que va desde el borde de la vereda hasta 70 cm hacia el asfalto. “Esos centímetros están inclinados, no porque estuvieran mal construidos, sino a propósito, ya que cumplen la función de desagüe y permiten que el agua escurra hacia las alcantarillas. Por ahí transitan los ciclistas”, detalló. Este cordón está construido con hormigón armado, un material duro y firme, “para soportar todo”; posee rejillas de hierro donde a veces los ciclistas resbalan o las ruedas quedan atrapadas. Convive con el material de la calzada, que al ser diferente también aumenta el desnivel: de los dos metros de ancho de algunas ciclovías, casi la mitad está construida en asfalto común: “Esto provoca un descalce, un desnivel y una adherencia diferente de los neumáticos al cambiar de superficie. El hormigón, por ejemplo, es más resbaladizo”, explicó. Estas son algunas de las dificultades que explican por qué muchos ciclistas prefieren no utilizar estos carriles. De hecho, Bernstein contó que muchos usuarios con los que se vincula a través de la Asociación Civil Movilidad Activa y Sostenible le comentaron que optan por evitarlas porque “el sinfín de esas situaciones les genera inseguridad”.
Carril angosto en Juan José Castelli y Gral. Juan Domingo Perón
Carril angosto en Juan José Castelli y Gral. Juan Domingo Perón

Otro punto crítico son los separadores, que en teoría deben proteger a los usuarios dentro del carril para evitar la invasión de los automóviles. Hoy, la mayoría son bloques de cemento atornillados a la calzada. Cuando se rompen, los escombros suelen quedar en la vía, y muchas veces las mismas personas los remueven. Otros son “palitos flexibles de PVC”, que se desprenden con facilidad. La pintura verde en las esquinas, que debería servir como señal de atención, se desgasta rápidamente, lo que remarca los problemas en el mantenimiento. De esta manera, ejemplificó: “Asfaltaron toda la avenida Córdoba menos las ciclovías. No es por mala intención. ¿Qué pasó? La máquina de asfaltar no entra en el pedazo de la ciclovía. Hay que comprar un camioncito más chiquito, es decir, hace falta una máquina específica para asfaltar estos tramos”. El Ministerio de Infraestructura no contestó la consulta sobe este punto. Además, como comprobó LA NACION en una recorrida por varios sectores, el abogado también mencionó los inconvenientes que se suman cuando la Ciudad realiza obras en los servicios públicos. “A veces hacen reparaciones en las veredas que suelen romper el cordón cuneta. O al querer arreglar el gas, los caños, se rompen los cordones, se emparchan mal, y queda más desequilibrada la ciclovía”, contó. Incluso pudo observarse cómo las intervenciones sobre las veredas también afectan al traslado de las bicicletas y, muchas veces, de los propios peatones, que tienen que caminar por la calzada.

Cercanía con estaciones de ecobici

Distancia desde la ciclovía a los puntos de retiro y devolución de bicicletas urbanas

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Hay también tramos que de pronto se angostan. Tal es el caso de la ciclovía que está sobre Adolfo Alsina, a la altura de Sáenz Peña, que de tener una extensión convencional, pasa a no sobrepasar los 50 cm de ancho. Algunos de estos puntos sí fueron considerados por el GCBA en su Plan de Ordenamiento de Tránsito, que busca fortalecer la relación entre la bicicleta y el transporte público para fomentar la intermodalidad y reducir la congestión. Entre las mejoras previstas, se contempla la incorporación de nuevos materiales para la calzada, la eliminación de obstáculos, la ampliación de la señalética y el rediseño de intersecciones, para lo cual ya se lanzó una licitación pública. Además, se planea revisar ciertos tramos, ya sea para su remoción —algo que ya generó conflictos cuando intentaron levantar la de la calle Tucumán, que luego se frenó por una cautelar— o su intervención. En este sentido, ya se realizaron obras para ensanchar 50 centímetros en la calle Billinghurst, al detectar que es una de las trazas más utilizadas, con más de 3000 viajes diarios. Desde la cartera explicaron que se contempla realizar “mejoras, incorporaciones y/o remociones” sobre 12 kilómetros lineales. Esas “posibles” obras incluyen: veredas y pavimentos, cazoletas, cordón cuneta, movimientos de suelo, separadores viales, demarcaciones, equipamiento, instalaciones hidráulicas, remociones de elementos sobrantes.

Los problemas de las ciclovías

Desagües inclinados

En las rejillas se acumula basura y muchas veces ponen en peligro la circulación

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En el ministerio también comentaron que en 2024 se lanzó un Plan de Mejoramiento de intervenciones, con el objetivo de reconfigurar la red “de acuerdo a los usos y demandas de los ciclistas”, con lo cual justificaron las intervenciones previamente mencionadas —sobre Billinghurst y García del Río—. “Las ciclovías más utilizadas seguirán recibiendo mejoras, que incluyen la ampliación para mejorar la seguridad de los ciclistas, la señalización e iluminación y la nivelación de los carriles”, remarcaron. Para el futuro de la movilidad en la ciudad de Buenos Aires, Borthagaray sugiere mirar ejemplos como Tokio y París, pero también Bogotá. Un estudio que publicó hace tres años ya planteaba la necesidad de diseñar políticas urbanas que modifiquen la forma en la que nos desplazamos. Para él, modificar esto significa cambiar el diseño urbano. Y la dirección que mandan grandes potencias y, cada vez más, países de renta media como los de América Latina, es la de reducir el uso del auto e incrementar formas alternativas. “En el mundo se habla de desincentivar el uso del auto en las ciudades. Hoy, estos vehículos generan embotellamientos cada vez más grandes como los que se sufren en la Ciudad de México o Sao Paulo. Además genera consecuencias como humo y ruido que son considerados contaminantes. Si uno quiere inducir otros tipos de movilidad tiene que hacerlo a través de la política”, explica el experto.

Sólo el 35% de los ciclistas usan estas trazas para moverse.
Sólo el 35% de los ciclistas usan estas trazas para moverse.

Para él, a pesar de las medidas que tanto las últimas administraciones como esta han impulsado para desarrollar ciclovías y bicisendas, hay otras políticas que ni siquiera se han planteado. “Creo que hay partes del Gobierno que pretenden promover la bicicleta como una política central, pero sigue habiendo otros que lo limitan”, opina Borthagaray. Como puntos prioritarios, sugiere la reducción general de los límites de velocidad en las calles de la ciudad y que los tiempos de cruce en semáforos sean más largos y desarrollar una visión metropolitana para medios de transporte como la bicicleta. Datos del Plan de Movilidad Sustentable del GCBA indican que el 39,5% de los viajes allí son interjurisdiccionales. Esto quiere decir que provienen de afuera de la capital. De esos, solo un 4% usan la bicicleta como medio de transporte. Según el especialista, el número puede escalar rápidamente si se construyen más ciclovías para conectar el conurbano bonaerense con la ciudad de Buenos Aires. En este sentido, las mismas fuentes de Infraestructura sostuvieron que las políticas del GCBA apuntan a que cada vez más gente elija moverse en transporte público, y recordaron los últimos anuncios en ese aspecto: la incorporación de las 31 líneas de colectivos a la jurisdicción de CABA, la expansión de las estaciones de Ecobici o el proyecto de obras para próxima Línea F de subte. Como ejemplos de su política, además, destacaron que los días hábiles, desde el inicio del servicio hasta las 8, de 10 a 16, y de 19 al cierre; y los fines de semana y feriados, se puede subir al subte con la bicicleta

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