
La Inteligencia Artificial (IA) está revolucionando la minería, optimizando procesos como la gestión de inventarios y la automatización operativa. Según Andrés Menegazzo, director de Economía del Conocimiento de San Juan, esta tecnología se presenta como importante para mejorar la eficiencia y competitividad del sector minero
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La minería, una industria tradicionalmente asociada con procesos físicos y operativos, está experimentando una revolución impulsada por la Inteligencia Artificial (IA). Andrés Menegazzo, director de Economía del Conocimiento del gobierno de San Juan, profundiza en cómo esta tecnología está transformando el sector, abriendo nuevas oportunidades para mejorar la eficiencia, la seguridad y la sostenibilidad.
Menegazzo explica que los orígenes de la IA datan del siglo XIX, cuando los estudios del lenguaje y las primeras máquinas rudimentarias abrieron el camino hacia lo que conocemos hoy como inteligencia artificial. A pesar de los avances de los años 50 y 60, la verdadera explosión de la IA no se dio hasta la llegada de herramientas capaces de procesar enormes volúmenes de datos. Este avance ha sido fundamental, ya que la capacidad de almacenar y procesar datos crece de manera exponencial, una tendencia que impulsa el desarrollo de nuevas aplicaciones en diversas industrias.
En el caso de la minería, Menegazzo destaca la permeabilidad de la industria a las nuevas tecnologías. A medida que las corporaciones buscan mantenerse competitivas y optimizar costos, la adopción de IA se ha vuelto una necesidad. «La minería está evolucionando hacia un sector altamente tecnológico, donde la automatización y la inteligencia artificial se convierten en herramientas muy importantes», señala el director de Economía del Conocimiento. La adopción de IA en minería no solo permite avances en la automatización de procesos, sino también en la mejora de la logística, la seguridad y el impacto medioambiental.
Uno de los principales ejemplos de la aplicación de IA es la optimización de los algoritmos que gestionan las necesidades de materiales, conocidos como MRP (Material Requirements Planning). Estos algoritmos, que determinan los repuestos y materiales necesarios para la operación minera, se han perfeccionado gracias a la capacidad de procesar grandes volúmenes de datos. Menegazzo explica que, mediante el análisis de estos datos, se pueden prever las necesidades de repuestos de manera más precisa, optimizando el capital inmovilizado y evitando paradas innecesarias en la producción.

Otro campo en el que la IA está mostrando su potencial es en la mejora de la logística. La minería, que maneja grandes volúmenes de materiales y equipos, se ve beneficiada por la optimización de rutas y la gestión eficiente de la flota de vehículos. En la mina Pachón, por ejemplo, se ha implementado un sistema de IA para optimizar el transporte, mejorando la eficiencia en cada etapa, desde la exploración hasta la operación.
La automatización no se limita solo a la logística. A nivel internacional, los sistemas autónomos, como camiones y perforadoras, están siendo cada vez más comunes, gracias a la IA. Menegazzo destaca que estos avances no solo mejoran la eficiencia, sino que también contribuyen a la seguridad, reduciendo el riesgo para los trabajadores. Con el tiempo, la minería podría ver una transición hacia la autonomía total de ciertos equipos, lo que permitiría operaciones más precisas y seguras.
Sin embargo, Menegazzo subraya que este avance tecnológico también plantea desafíos, especialmente en el ámbito laboral. Si bien la IA puede reducir la necesidad de ciertos trabajos manuales, también está generando nuevas oportunidades en áreas como la programación, la supervisión remota y la optimización de procesos. El desafío, según el director de Economía del Conocimiento, es cómo adaptar la fuerza laboral a estos cambios, lo que requiere una reconversión de habilidades para satisfacer las crecientes demandas tecnológicas.
La clave del éxito en esta transición será la capacitación y la adaptación de los trabajadores a las nuevas exigencias del mercado. Menegazzo enfatiza que «no basta con que los jóvenes elijan carreras tecnológicas; es necesario reconvertir a aquellos empleados que ya forman parte del sistema para que puedan ser parte de este cambio»