El presidente Javier Milei presentó este domingo en el Congreso el proyecto de Presupuesto 2025, acompañado de un claro y contundente mensaje dirigido a los gobernadores: para garantizar la reducción del gasto público consolidado, las provincias deberán realizar un ajuste significativo de 60.000 millones de dólares. Este gesto refuerza la postura de su gobierno respecto a la austeridad fiscal y la necesidad de un reordenamiento económico integral.

El proyecto de presupuesto, que comenzará a ser debatido en el Congreso en las próximas semanas, prevé una inflación del 18,3% para 2025, muy por debajo de los índices actuales. Además, el equipo económico de Milei estima un crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) del 5%, lo que marcaría una recuperación significativa en el contexto de la actual crisis económica. En cuanto al tipo de cambio, se proyecta que el dólar oficial cerrará 2024 en $1.020 y alcanzará los $1.207 para diciembre de 2025, reflejando la expectativa de estabilidad cambiaria tras las recientes devaluaciones.

El rol del Estado en la visión de Milei

Durante la presentación, el presidente hizo un llamado a replantear el rol del Estado en la economía, sugiriendo que su intervención debe limitarse a funciones esenciales. “Es hora de volver a las bases y barajar de nuevo algunas definiciones. Lo fundamental que tiene que hacer un Estado nacional es asegurar la estabilidad macroeconómica y el imperio de la ley. Punto. Cualquier otra cuestión puede resolverse a través del mercado, o es competencia de los gobiernos subnacionales”, enfatizó Milei.

Este enfoque se alinea con su plataforma política, que aboga por una reducción drástica del tamaño del Estado y una mayor participación del sector privado en áreas clave de la economía. Sus declaraciones resonaron en un Congreso con varias ausencias en el recinto.

La relación de Milei con los mandatarios provinciales ha sido conflictiva desde el inicio de su gestión, salvo contadas excepciones, como el caso del mendocino, Alfredo Cornejo, con quien ha logrado cierta cooperación. No obstante, el presidente fue claro al señalar que el ajuste fiscal no puede ser una responsabilidad exclusiva del Gobierno nacional.

“A los gobernadores les digo: cumplir el compromiso de bajar el gasto público consolidado a 25 puntos del PBI requiere que las provincias, en su conjunto, hagan un ajuste adicional de 60.000 millones de dólares. Nosotros ya hemos cumplido nuestra parte del acuerdo, ahora faltan ustedes”, advirtió el mandatario.

El llamado a los gobernadores también incluyó una advertencia directa: “Los argentinos a lo largo y ancho del país saben perfectamente bien que por cada peso que dejen de gastar las provincias y los municipios, se lo podrán devolver en bajas de ingresos brutos u otras tasas. Si cumplen con este mandato popular, los argentinos de bien estarán agradecidos”, afirmó, subrayando que cualquier intento de aumentar la presión fiscal local será rechazado por la ciudadanía. “Los argentinos no van a permitir que, cuando el Estado nacional elimine o baje un impuesto, ustedes quieran subir los suyos. No va a caminar”, comentó.

Implicancias políticas y económicas

El Presupuesto 2025 se presenta como una pieza clave en la estrategia económica de Milei, que busca consolidar su programa de austeridad fiscal y reformas estructurales. Sin embargo, algunas provincias ya enfrentan dificultades para equilibrar sus finanzas, y el ajuste de 60.000 millones de dólares podría implicar fuertes recortes en áreas sensibles, lo que generaría tensiones sociales y políticas.

La resistencia de los mandatarios provinciales podría intensificar el conflicto, especialmente en aquellas provincias más dependientes de las transferencias nacionales.