América Latina cuenta con la tercera parte de los recursos alimentarios de todo el mundo. ¿Qué se debe hacer con ese dato?
La discusión por la producción de alimentos y la sustentabilidad (también puede leerse en el orden invertido) está definitivamente consolidada en el mundo y todos los actores relacionados se muestran proactivos para dar respuestas a las exigencias planteadas (y a las no planteadas también).
Para el caso de la Argentina, un país que produce recursos alimenticios para entre 400 y 500 millones de personas, no se trata de algo menor.
Extendiendo la mirada con faros largos para apreciar la dimensión del tema, el continente americano produce la cuarta parte de todos los alimentos que consume la población del planeta y, además, exporta el 25 %.
Del mismo modo, considera que los procesos de producción de alimentos tienen mucho por mejorar, sobre todo en lo relacionado con el cuidado del medio ambiente para crear condiciones favorables en el tratado residual de los cultivos.
“Tenemos que lograr una agricultura nutricionalmente inteligente que esté al servicio de la paz y el desarrollo de los países del mundo, integrados en un plan común que garantice el acceso a los alimentos para toda la población”, añade.
El número de la casa respecto de la afectación puntual de la población del continente americano en cuanto a la producción de alimentos la realiza Mario Lubetkin, director general de la Organización de Alimentos y Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) de las Naciones Unidas (ONU), cuando dice que en las tres Américas —sur, centro y norte— hay 43 millones de personas que pasan hambre (más allá de ser una región que produce casi el 40 % del total de los alimentos mundiales).
“El año 2023 fue el primero, con datos, que marcó una reducción del hambre en la zona con alrededor de 3 millones de personas que ya no sufren ese mal y, quizás, sea una tendencia que se acentúe”, acota.
También sostiene que, en la actualidad, en materia alimentaria se ven con nitidez diferencias como nunca antes se habían apreciado: hay mejoras paulatinas —pero sostenidas— en América del Sur; serios problemas en América Central, como consecuencia del cambio climático, y una buena situación en América del Norte.
“Claramente, es necesario lograr que las mejoras sean uniformes en todo el continente y para eso contamos con una gran ventaja: somos exportadores de alimentos y sólo tenemos que lograr una distribución más justa de ellos”, argumenta Lubetkin, quien es un periodista uruguayo con más de 40 años de experiencia en comunicación internacional y cuestiones relativas a la cooperación para el desarrollo.
Juan Ferinati, presidente y CEO de Bayer Crop Science para el Cono Sur, lo explica de esta manera: “La agricultura genera el 25 % de las emisiones de carbono en la atmósfera y el cambio climático que se está operando en la región de las Américas provoca un impacto de entre 15 y 20 % de reducción en la producción de alimentos. Por ese motivo tenemos que trabajar para lograr que los procesos en los cultivos sean menos contaminantes”.
El directivo sostiene que el 70 % del agua que se consume a nivel mundial está vinculada a la agricultura y que para producir una dieta diaria occidental se necesitan entre 1.500 y 2.000 litros de agua dulce.
“Esto marca que debe existir un claro compromiso de los gobiernos y de los sectores que se dedican a la producción de alimentos para generar procesos con bajo nivel de contaminación y que sean sustentables en el tiempo”, amplía Ferinati