El analista político de la consultora Synopsis, Lucas Romero, ve un escenario complejo; el agro debe mejorar su representatividad y legitimidad, y a su vez aparece una oportunidad en la fragmentación del gobierno nacional
Congreso Internacional de Maíz: Lucas Romero
“El nivel fragmentación del escenario político es contraproducente para que el sector pueda poder canalizar su agenda y necesidades porque se multiplican los interlocutores y actores, lo que se vuelve mucho más complejo”, señaló el analista político de la consultora Synopsis, Lucas Romero.
En el marco del Congreso Internacional de Maíz, se dio el debate sobre cómo impacta la coyuntura en el campo. La realidad es que el escenario político es un hervidero y en ese ambiente el sector debe imponer o introducir sus demandas. Sin embargo, para encauzar esas demandas debe haber interlocutores del agro que sean representativos y con legitimidad. «Uno ve un sector que desarrolló distintas instancias de representación, distintas, disímiles, y el desafío es coordinar las acciones de esas instancias de representación. Tuvimos a la Mesa de Enlace, después al Consejo Agroindustrial, hay muchas instancias de representación del agro y el desafío es ordernar esa representación para mejorar el reclamo de respuesta a la agenda del sector».
El consultor y analista Romero ve contraproducente para el sector un escenario de fragmentación. Sin embargo, ve un lado positivo: “Puede haber actores que tengan mucha predisposición de escuchar al sector y puede ser artífice del trabajo de articulación entre los actores políticos para la defensa de sus intereses”.
Otro de los puntos que debe resolver el agro es su representatividad. “Para que el sector tenga respuesta del sistema político a sus necesidades supone una acción de representación. Esa acción de representación además supone tener legitimidad”, dijo Romero.
El consultor explicó que el campo tiene un desafío para recuperar la legitimidad y, en este punto, la comunicación con la sociedad es clave. Pero también debe hacer el ejercicio de representar la agenda, trasladarla e introducirla al sistema político.
“El sector desarrolló instancias de representación distintas, disímiles y a lo mejor quizás el desafío es cómo coordinar las acciones de todas esas instancias de representación”, enumeró al repasar que por momentos la Mesa de Enlace marca la agenda y, a veces, el Consejo Agroindustrial Argentino.
También, analizó que el agro debe trabajar mucho en el Congreso para poder articular esfuerzos e impulsar proyectos que necesite.
Para Romero, puede ser un activo ir al Congreso a tratar de buscar la fortaleza para interlocutar desde una posición más conveniente frente al gobierno nacional. “Me parece que es una desventaja en términos de que multiplica el ejercicio de la interlocución, pero también es una oportunidad para poder transformarse en articuladores del consenso entre esos actores fragmentados y multiplicados”, concluyó Romero. Una forma de potenciar la respuesta frente a las necesidades y las demandas del sector.