La disputa por la planta de Gas Natural Licuado: ganadores y perdedores
La reciente disputa entre Buenos Aires y Río Negro por la planta de Gas Natural Licuado (GNL) tuvo dos grandes ganadores y un claro perdedor. El gobernador sureño Alberto Weretilneck ganó notoriedad con la exposición nacional del tema y además se llevó una inversión multimillonaria -la más grande de la historia- para su provincia. El desenlace también fue positivo para el presidente Javier Milei, que ganó en la dialéctica contra su máximo opositor, el bonaerense Axel Kicillof.
Preparando el terreno para el futuro
Más allá de la puja ya superada, en la Patagonia se están preparando para lo que viene. Según el ministro de Gobierno de Río Negro, Federico Lutz, «Las acciones de corto plazo están relacionadas con la generación de condiciones socioambientales para recibir una inversión de esta magnitud». Se está pensando en el planeamiento urbano, en la adaptación de los servicios, en la cadena alimentaria, en salud, educación, entre otros aspectos.
Avances en la zona
Ya se han iniciado trabajos puntuales en la zona, donde también se ha reforzado la presencia del Gobierno. El Gobernador Weretilneck ha realizado dos reuniones de Gabinete en la zona de Sierra Grande, buscando poner en valor la visión estratégica a través de acciones de planeamiento futuro.
Proyección de la inversión en Río Negro
Según el Ejecutivo, se espera que la inversión genere 10.000 fuentes laborales en lo que respecta a la ejecución de infraestructura. Del total, el 60% será de mano de obra altamente calificada, además de 2.500 puestos de carácter permanente, en forma directa, afectados al oleoducto y gasoducto.
Razones para la elección de Río Negro
Al margen de las cuestiones técnicas analizadas por las empresas, fue vital el trabajo conjunto entre los gobernadores patagónicos para lograr que la planta de GNL se quede en la región. Soberanía energética, generación de divisas en dólares para el país, puesta en valor de los recursos naturales y mano de obra local, fueron los pilares que apuntalaron los mandatarios.
Entre los motivos para quedarse con la planta de GNL, desde la gestión de Weretilneck indicaron: «La proximidad a Vaca Muerta permite una menor longitud de los gasoductos necesarios, reduciendo costos y complejidades en el transporte de gas natural». También remarcan que la mayor profundidad del mar en Sierra Grande facilita la operación de buques de gran porte, minimizando la necesidad de dragado.
Además, ponen en valor que la provincia cuenta con universidades e instituciones de investigación e innovación de alto prestigio. Otra ventaja es la amplia disponibilidad de terrenos en la región, que permite un desarrollo eficiente del proyecto. La posibilidad de una operación portuaria sincronizada con el Oleoducto Vaca Muerta Sur refuerza la viabilidad del proyecto. Por último, Río Negro fue la primera provincia en adherir al RIGI, lo que ofrece un entorno regulatorio y fiscal favorable, esencial para atraer grandes inversiones.
En resumen, la elección de Río Negro para albergar la planta de GNL no solo trae beneficios económicos, sino que también destaca la importancia de la coordinación entre las provincias para el desarrollo sostenible y la generación de empleo en la región