Rosario. Nueva nocturnidad: ahora el foco estará puesto en la insonorización y la seguridad

Rosario. Nueva nocturnidad: ahora el foco estará puesto en la insonorización y la seguridad

En busca del fin de la antinomia sobre lugares de baile y no bailables, la iniciativa que presentó el Ejecutivo apunta a regular los espectáculos y la diversión a través de licencias eventuales y sin una división por rubros

Tras 24 años de vigencia y luego de diversas modificaciones, el Ejecutivo giró al Concejo Municipal su flamante anteproyecto para regular los espectáculos y la diversión nocturna en Rosario. La iniciativa termina con la grieta de se baila o no se baila para dar lugar a licencias de difusión musical. Incluso se permitirán las eventuales y aquellas con uso de gastronomía en forma complementaria. De esta forma, se busca darle un giro y una actualización a la noche local, en un contexto donde a lo largo del año ya se desarticularon más de seis fiestas clandestinas en el área metropolitana. La iniciativa busca facilitar las habilitaciones y promover la radicación de inversiones de cara a una nueva nocturnidad.

Se viene el fin a la famosa ordenanza 7.218 sancionada en 2001. Muchos de los jóvenes que salen de noche ni siquiera habían nacido en aquel entonces y la noche mutó de hábitos, costumbres y formas, más aún durante la pandemia y en la pospandemia. Fiestas clandestinas, juntadas y hasta eventos particulares marcan tendencia.

En el medio de este avance, hubo un sinnúmero de amagues en aggiornar la ordenanza a estos tiempos. El último fue en noviembre pasado, cuando las actuales autoridades indicaron que se estaba a un paso de tener reflejada en una ordenanza la «nueva noche rosarina».

Ruidos molestos

Lo más destacado es que queda en el pasado la división por rubros, como boliches, cantinas, bares y disco. Ahora la nocturnidad irá hacia quienes logren una licencia de difusión musical y respeten normas de seguridad, evacuación y emisión de ruidos como requisitos fundamentales. Por ejemplo, para difusión musical por medios electrónicos o shows en vivo, más que la actividad, el tema fundamental será contar con un correcto aislamiento y acondicionamiento acústico. En el pliego de condiciones hay un detalle profundo sobre los límites de emisión de ruidos tanto en los interiores como en las fuentes de emanación de sonido en el exterior.

En grandes superficies, la movida se podrá estirar hasta las 5 los fines de semana. En el turno diurno, los locales podrán funcionar de 6 a 21. En el caso del nocturno, las medidas del local tendrán incidencia en el horario: si es de hasta 300 metros cuadrados, podrá funcionar de 21 a 3 los fines de semana. Y si se supera este metraje podrá extenderse de 21 a 5.

No obstante, habrá un registro de oposición de vecinos que podrían «tumbar» la radicación de un local en la cuadra. Los lugares cuyo factor ocupacional solicitado permita el ingreso de hasta 500 personas y tengan hasta 300 metros cuadrados podrán abrir si la mitad de quienes habitan un radio de 50 metros de ellos no firman su negativa.

Y en locales cuyo factor ocupacional permita el ingreso de más de quinientas personas y tengan una superficie mayor a 300 metros cuadrados no se otorgará la licencia cuando exista oposición expresa del 33 por ciento o más de los vecinos. Un detalle: se deberá contar con el consentimiento expreso de los linderos residenciales contiguos al inmueble solicitante.

Capacidad máxima

Otro tema sensible es el archiconocido «factor ocupacional». Los locales podrán tener un máximo de cuatro personas por cada 2,30 metros cuadrados de superficie útil, con un margen flexible en función de la cantidad y ancho de las salidas de emergencia, los servicios sanitarios y las condiciones de insonorización. Para los subsuelos o plantas altas, deberán contar con medios de evacuación en forma directa a la vía pública.

Además, habrá que respetar los criterios impuestos según zonas: hospitalarias y educativas, industriales, comerciales y residenciales. Todos los establecimientos que pretendan obtener la licencia de difusión musical deberán cumplir con los límites máximos. La futura norma recoge otro límite: los locales que admitan hasta 500 personas con un máximo de 300 metros cuadrados de superficie no podrán instalarse a menos de cien metros de establecimientos de salud con internación, geriátricos y salas velatorias.

Además, nadie podrá tener una licencia de difusión si pretende localizarse en edificios donde en los otros niveles exista uso de viviendas particulares (salvo la expresa autorización unánime de los vecinos de las otras plantas).

Previamente, cada solicitante tendrá que cumplir con un informe de un ingeniero de sonido. En tanto, quienes tramiten la licencia podrán solicitar escenario, aunque cumplimentando los requisitos técnicos que establezca la autoridad de aplicación.

Otro gran capítulo se abre con las denominadas «fuentes sonoras al aire libre». La licencia de difusión musical podrá autorizarlas a cielo abierto, pero no deberán tener vecinos linderos a una distancia no menor a cien metros.

Gastronomía y diversión

La futura ordenanza incorpora otro rubro: el «apto gastronomía», tanto de locales con elaboración de alimentos en el establecimiento como aquellos sin.

Y se abre la puerta para que asociaciones civiles sin fines de lucro cuyas actividades se desarrollen en clubes, sindicatos y en sus sedes sociales puedan gozar de una licencia eventual que podrá ser permanente o no.

La noche se amplía aún más bajo el rubro «permisos especiales» para la realización de eventos o fiestas que por sus características no se desarrollen en lugares habilitados a tal fin.

Como se supone, el capítulo seguridad le impone a los licenciatarios la custodia interna y propender a evitar todo hecho que atente contra el descanso de los vecinos y el entorno incluyendo la higiene en las aceras, con una desconcentración ordenada de los asistentes. Se le exigirá al empresario capacitación de su personal en temáticas como violencia de género e inclusión social.

El pliego remitido al Concejo cierra con el capítulo sanciones: multa, suspensión, clausura y caducidad definitiva acorde a lo establecido en el Código de Convivencia.

Fin a una grieta

La presidenta del cuerpo deliberativo María Eugenia Schmuck trazó un balance del proyecto que las áreas técnicas del municipio le entregaron al Palacio Vasallo para que se avance en la aprobación. «Se terminó la grieta de si se baila o no se baila en un lugar para dar paso a una norma que impone inversión en infraestructura, insonorización, seguridad y, sobre todo, para que el vecino no escuche ruidos. El empresario dueño de un bar u otro local tendrá los mismos requisitos, con una norma más fácil. El tema son los metros cuadrados de factor ocupacional, y no que si se corren las mesas, se baila o se pone un DJ», indicó para aclarar que habrá otra normativa que alcance a la gastronomía tradicional

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