Obligado a detectar el momento preciso para aplicar el golpe o la caricia, el gobernador de Chubut transita los primeros cuatro meses de gestión haciendo un delicado equilibrio sobre la cuerda que separa los intereses provinciales de las pretensiones refundacionales de Javier Milei. En ese toma y daca, ya apareció una fisura con el intendente de Comodoro acerca de lo que se puede esperar de la operadora petrolera que nutrió a la ciudad desde su creación.
Por Alberto Larsen
«La imagen de Milei no baja y por eso aún no es tiempo de romper con él. Si lo enfrentamos, perdemos. A lo sumo, podremos sacar un empate, como fue el caso de Nacho Torres cuando le cortaron los recursos». Palabra más, palabra menos, fue lo que dijo un gobernador de los 10 de Juntos por el Cambio que el último jueves se reunieron con los funcionarios nacionales encargados de llevar esta vez a buen puerto la «ley ómnibus», ahora recortada y remozada.
En sus primeros cuatro meses de gobierno, Ignacio Agustín Torres ha debido exhibir distintas máscaras a la hora de vincularse con el hombre que solo escucha a su perro Conan, del cual ahora también se ignora si hubo que dormirlo o continúa vivo.
PRIMEROS DIAS, ACCIONES CALCULADAS
Nacho Torres adelantó un día su asunción en el cargo porque planeaba estar el 10 de diciembre de 2023 en el Congreso nacional para ser testigo del momento en el que Alberto Angel Fernández le traspasaba el gobierno a Javier Gerardo Milei, pero al final no fue. Optó por ir a Río Gallegos al acto de Claudio Vidal, y de paso consolidar la alianza estratégica que mantenían desde que eran gobernadores electos.
A partir de allí, el chubutense se vio obligado a adquirir un protagonismo quizás no buscado para enfrentar lo que proyectaba la primera «ley ómnibus», aquella que fue anunciada con bombos y platillos en cadena nacional, exhibiendo los impasibles rostros de los verdugos, entre ellos el del cerebro que imaginó las nuevas relaciones de poder y que en ese acto permaneció de pie: Federico Sturzenegger.
Es que el hombre de la desregulación permanente se metió con la actividad pesquera, clave en la economía chubutense, más allá de las cuestiones de soberanía que directamente pasaban a un segundo plano.
Astuto, Torres no fue solo al choque. Encontró el aliado ideal en el intendente de Mar del Plata, Guillermo Montenegro, surgido del PRO, como él; del partido que fundó Mauricio Macri, el principal impulsor de la candidatura de Milei en el balotaje que tuvo lugar en este país hace no mucho tiempo, menos de 5 meses atrás.
Esa vez el reclamo llegó a buen puerto y no se produjo la escalada que generó el brusco recorte de los fondos coparticipables con los que Nación buscó cobrarse la deuda que había adquirido el hoy integrante del Parlasur, Mariano Ezequiel Arcioni.
CONTAR HASTA 10
Pero después de la tempestad, llegó la calma. Seguramente ayudó en la tregua la palabra de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich Luro Pueyrredón, quien públicamente respaldó a Milei, pero en privado hizo lo posible para que no se le cerraran a Torres los canales de diálogo con Nación, ni siquiera cuando cayó la ley de Sturzenegger en Diputados, donde Jorge Antonio Avila no avaló los pocos artículos que llegaron a votarse antes de la memorable «gaffe» de los legisladores oficialistas que creyeron que volver a comisión era equivalente a pedir un cuarto intermedio.
Tampoco movió el amperímetro del vínculo la derogación del Decreto 70/23 en el Senado, cuando por no acompañar la irracionalidad, Edith Terenzi fue insultada y amenazada en las siempre oscuras redes sociales que -según dijo alguna vez el propio Torres- maneja el otro Caputo, Santiago, el que funge como asesor en comunicación.
Claro que en el interín, el mandatario chubutense ha tenido gestos de cortesía, acordes con lo que se espera de un posible aliado: apoyo a la nueva «ley ómnibus» que contempla la desregulación petrolera, pero también la cesión de atribuciones extraordinarias al Presidente por un año.
Además, todo indica que Chubut estampará su firma en el denominado Pacto de Mayo que se proyecta para el 25 de ese mes, mientras redefine su acompañamiento a un impuesto que paguen quienes perciben altos ingresos. Solo hay que establecer el monto. Un diputado que acompaña a Torres ya anticipó que le dirá que no a cualquier idea de reflotar el impuesto a la cuarta categoría de Ganancias; menos si tiene un tope de 1 millón 100 mil pesos, como sería la primera intención de Milei, Caputo y cia.
Más próximo hoy que hace dos meses al rumbo que va tomando el Gobierno central, a Torres solo le quedaría como reparo recuperar la plata que dejó de llegar a la Caja de Jubilaciones. Ya asumió hacerse cargo del fondo extra que Nación otorgaba a los docentes y de los subsidios al transporte público.
EL CASO YPF
Sin embargo, en esta deriva que se produce en el vínculo Provincia-Nación aparece una diferencia entre Nacho Torres y el intendente de Comodoro Rivadavia, la ciudad más importante de Chubut. Es que Othar Macharashvili no piensa lo mismo que el gobernador a la hora de plantear qué esperan de YPF, a cambio de permitirle que su reversión de áreas sea lo menos traumática posible.
Hasta ahora, el intendente de Comodoro respaldó gran parte de lo actuado por el gobernador; incluso estuvo presente en Rawson el lunes 26 de febrero, cuando Torres utilizó la banca 28 para explicarle al país por qué Chubut podría afectar el envío de petróleo al norte. Hizo entonces lo que evitaron algunos propios del partido de Torres, como la diputada nacional Ana Clara Romero.
Pero ahora las cabezas de Provincia y Municipio difieren sobre un punto que para la ciudad que gobierna Macharashvili es central: cómo resolver el pasivo ambiental de 100 años de explotación, el cual comprende pozos dentro del radio urbano y espacios sin planificación.
El último viernes el intendente emitió un comunicado crítico hacia las dilaciones de la operadora en asumir responsabilidades «acordes con una empresa internacional que cotiza en Bolsa».
Además de exigirle prioridad a la hora de contemplar la situación de los trabajadores que directa o indirectamente dependen de YPF, les recordó que el contrato renegociado en 2013 llega a 2027, por lo cual «no vamos a canjear el pasivo ambiental por una obra».
Recordó asimismo que «hay muchos pasivos que vamos a tener que cuantificar y ver cómo generamos una remediación en algunos casos y cómo hacemos que esos pasivos no dañen a los ciudadanos y el desarrollo urbano».
En este sentido, Torres anticipó públicamente que una forma de resarcimiento podría ser la construcción de un acueducto, obra reclamada por Comodoro desde hace décadas