La sequía, que pegó especialmente duro en Santa Fe, fue la causa principal de la caída acumulada.
Esta transición entre la crisis climática y la crisis mileísta quedó reflejada en los números del Indicador Mensual de Actividad Económica (Imae) que difundió el Instituto Provincial de Estadística y Censos (Ipec). Allí se refleja que la economía provincial experimentó un derrumbe acumulado de 8,6% entre enero y diciembre del año pasado.
Despejado el factor climático, el ancla de la actividad pasó a ser dominada por la industria y el comercio. Ambos rubros tuvieron una incidencia negativa de 5,5 puntos y 4,9 puntos, respectivamente, en el indicador de actividad de diciembre.
Las causas de este derrumbe están más relacionadas con el shock de devaluación, la inflación y la recesión que disparó el cambio de política económica
La Capital