Se estima un faltante de cobre de casi 10 millones de toneladas. En la CAEM hay incertidumbre, pero consideran que el horizonte es prometedor.
“Además, el rápido crecimiento de estas industrias demandará inversiones para el desarrollo de nueva infraestructura que dé soporte a la creciente electrificación, lo cual amplificará la tendencia en el mercado del cobre”, agrega el reporte.
Panorama local
Localmente, la producción de cobre está atravesada por la coyuntura. “Las dificultades macroeconómicas y la alta presión tributaria han retrasado de forma persistente la puesta en marcha de nuevos proyectos de cobre en Argentina”, aseguran.
De hecho, la principal operación de cobre local dejó de producir en 2018 y desde entonces no ha logrado poner en marcha ningún otro proyecto.
En la actualidad, el país cuenta con alrededor de media docena de proyectos de cobre de clase mundial, en condiciones de comenzar su construcción en el corto y mediano plazo.
“Esto ha sido posible gracias al esfuerzo de las empresas, que invirtieron más de 740 millones de dólares en exploración (I+D) durante los últimos 15 años, para poner en valor los recursos del país”, asegura la CAEM.
El enorme potencial
Sin embargo, a pesar de la incertidumbre, el horizonte es promisorio. “Si se mejoraran las condiciones para el sector, atacando las problemáticas que enfrenta, al menos seis de los proyectos de cobre más avanzados de Argentina se encuentran en condiciones de iniciar inversiones para su construcción en el mediano plazo”, planea la cámara.
Tal como planteamos en informes anteriores, se trata de proyectos de clase mundial, algunos de los cuales son los de mayor potencial productivo del mundo y están aún sin explotar. Estos seis proyectos implicarían desembolsos de capital por al menos 20.000 millones de dólares.
“En el hipotético caso de que se pusieran en marcha estos proyectos de cobre más avanzados que cuenta Argentina en la actualidad, implicaría un ingreso del país al Top 10 mundial de productores de cobre de mina”, comenta el informe.
La CAEM planea un dato que exhibe la urgencia: de una producción de cobre prácticamente nula en la actualidad, Argentina alcanzaría un nivel promedio de 1.066 miles de toneladas por año (equivalente a 10% del déficit global de cobre en 2035).
Y hay más: luego del período de obras y maduración de las inversiones necesarias, hacia 2027 se registrarían las primeras exportaciones de cobre, que se multiplicarían cuatro veces conforme avancen el resto de las inversiones. Hacia 2035 alcanzarían 8.341 millones de dólares, lo que para el país significaría un incremento de más del 10% de su nivel de exportaciones de 2022.
“La minería es uno de los tres sectores superavitarios en materia de divisas en la actualidad. La puesta en marcha de los seis proyectos de cobre implicaría un ingreso neto de divisas de más de 6 mil millones de dólares, equivalente al superávit comercial argentino 2022”, asegura
