Neuquén tiene la Legislatura más fragmentada del interior

La evolución de un sistema de mayoría y minoría a uno proporcional plantea un escenario de 14 bloques, dos décadas después de la enmienda constitucional. Sólo la iguala la ciudad de Buenos Aires. Ventajas de contar con representación unipersonal.

La oferta electoral de la provincia se destaca con respecto a otros distritos. Los bloques grandes corren con desventajas.

En este recinto hay lugar para todos”. La publicidad del gobierno provincial en la previa al referéndum por la enmienda constitucional en 1994 se ilustraba con una imagen de las bancas y 11 siglas partidarias. A más de dos décadas de esa modificación, que cambió el sistema de mayoría y minoría por uno de representación proporcional, el gráfico resultó conservador.

Neuquén tiene la Legislatura más fragmentada (o plural) del país, sólo igualada por la Ciudad de Buenos Aires, con 14 bloques. La diversidad se tradujo en un retroceso de diez escaños para el Movimiento Popular Neuquino y en la proliferación de partidos pequeños o “colectoras”, que multiplicaron la oferta electoral.

Sólo Mendoza (13), Corrientes (11), Chaco (10) y Misiones (10) se acercan a este escenario, mientras que el 50% de las Cámaras de Diputados provinciales no superan los cinco partidos en sus recintos.

“En Neuquén, la oferta electoral partidaria es notable. En el 2015, tuvo el NEP (Número Efectivo de Partidos) más alto del país, con una gran variedad de fuerzas postuladas a cargos provinciales. Eso se tradujo en una Legislatura concentrada con una proliferación de monobloques”, observó la politóloga y profesora de la Universidad de Río Negro, María Esperanza Casullo. El índice mencionado mide el número de partidos ponderado por la cantidad de votos obtenidos y sirve como indicador de la fragmentación en la preferencia electoral. Sólo en la categoría legislativa, en 2011 la provincia superó en más de tres puntos la media nacional: 5,92 versus 2,73.

¿Es tan atractivo el cargo de diputado? ¿Tan diverso el electorado neuquino? Para Casullo, es necesario agregar a los análisis el reglamento interno de la propia Cámara, “que le da muchas ventajas a los monobloques”. “Hoy tiene el mismo peso un bloque unipersonal en una comisión que el del Frente para la Victoria, por ejemplo, que quedó segundo en términos de resultados. Termina siendo más conveniente tener cinco monobloques que uno grande”, evaluó.

“La colectora es una manera de patear las internas para adelante y dejar que las decidan los votantes el día de la elección. También es una manera de no construir fuerzas políticas, porque no fortalece identidades y descentraliza la competencia”, dijo Casullo, quien citó partidos “que tenían un perfil más claro ideológicamente y que lo fueron perdiendo”.

¿Acaso cambiaron la disputa del Poder Ejecutivo por la aspiración a bancas legislativas? “Es una forma de construir poder que me parece válida. Es la ley de los sistemas: el valor del sistema supera la suma de las partes. Ese partido más pequeño, si va por su cuenta, quizás saque un diputado o no, pero participando de una alianza como es una colectora, no sólo va a meter un diputado, sino que será parte del gobierno”, planteó el diputado Luis Sapag (MPN). Su par Santiago Nogueira (Libres del Sur) definió las colectoras como “una forma desprolija de articular alianzas políticas, principalmente en la oposición”. “Nosotros buscamos una confluencia, sobre todo en la disputa de cargos ejecutivos, con propuestas que sean más potentes y atractivas para el electorado. Eso no diluye la diversidad”, aseguró. La reforma política, evaluó, era una oportunidad para corregirlo e introducir un sistema de internas como las PASO. Para Alejandro Vidal (UCR), “es un remedio a la crisis que tienen los partidos y sus dirigentes, es un paliativo. Si no existieran, realmente el panorama político de la provincia sería totalmente diferente. Capaz que yo no sería diputado”, reconoció. “La enmienda fue un avance importante, pero creo que el problema que estamos teniendo con este sistema es que pone al desnudo la crisis de los partidos políticos en la provincia”, sostuvo.

Sapag explicó el retroceso en bancas del oficialismo en las transformaciones políticas a nivel local, más que en las posibilidades que otorgó la enmienda a las nuevas fuerzas. “El mundo ha cambiado y en ningún lugar las hegemonías duran mucho. Son los tiempos, no la ley. La gente es diversa, entonces elige, selecciona y es evidente que hay gran parte del electorado, casi la mitad, que vota una cosa a intendente, otra a gobernador y otra a presidente de la República. Estamos ante un electorado pensante”, analizó. Sin embargo, auguró que la fragmentación irá decantando en los próximos años. “No es fácil mantener un partido y ya hemos visto el caso de algunos que desaparecieron, como fue el MID”, pronosticó.

Teniendo en cuenta que el MPN promovió la modificación constitucional y su resultado a la luz de los años, ¿cómo salió?, se le consultó a la politóloga Casullo.

“Podríamos hablar de un escenario de vaso medio lleno-vaso medio vacío. Si se compara la situación actual con la del 70 u 80, donde el MPN tenía una amplia mayoría de diputados, una podría decir que efectivamente en cada elección ese número va bajando y, desde ese punto de vista, que salió mal. Ahora, desde el otro punto de vista, una puede pensar que el MPN pudo adaptarse a los nuevos tiempos donde la sociedad ya no tenía paciencia para aceptar un escenario donde el reparto no fuera proporcional a lo que había votado. Entonces, desde ahí salió bien. El oficialismo sigue teniendo la capacidad de aprobar leyes”, ponderó.

La eliminación de las listas colectoras y espejo tuvo una chance en la reforma política que se debatió (y aprobó) el año pasado, pero no logró prosperar. La docente explicó el fenómeno en aquellos “minibloques” que lograron concentrar poder. El sistema de internas abiertas tampoco sedujo al oficialismo.

La eliminación de las listas colectoras y espejo tuvo una chance de reforma política que se debatió (y aprobó) el año pasado, pero no logró prosperar.
El día que comenzó
otra historia
“La próxima será la Legislatura del consenso”. El por entonces diputado Aldo Duzdevich (PJ) anticipó, en la noche del 24 de noviembre de 1993, lo que sería el escenario actual al dejar atrás el viejo sistema de mayoría y minoría para cambiar al de representación proporcional. La enmienda constitucional votada ese día, y ratificada luego por el voto popular, fue definida por el presidente de la Cámara, Federico Brollo (MPN) como “la transformación política que la etapa actual requiere”.
Su par Manuel Gschwind, planteó en la sesión que se terminaba “de enjugar un déficit de 36 años” al abandonar el régimen de gobernabilidad considerado “elitista”.
Para el exgobernador Jorge Sobisch, promotor de la enmienda, el cambio constitucional tenía que reflejar “un nuevo modelo” de país y de provincia. “Después de 30 años en que muchos sectores políticos quedaban afuera de la Legislatura, hoy tienen la posibilidad de participar activamente a partir de la enmienda”, destacó.
Sólo el dirigente Carlos Pedersen (MID) cuestionó, sin éxito en la votación, el piso del 3% para el ingreso de los partidos a la Cámara. Lo definió como una “cláusula proscriptiva”.
El FIT creció
con lista única
El del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) es un caso excepcional en la constelación de partidos y alianzas de la actual Legislatura. Obligados por las PASO a unirse o desaparecer en las elecciones nacionales del 2011, las tres fuerzas que lo integran eligieron replicar el formato en Neuquén y, ese año, lograron su primer bloque unipersonal. Su alianza mejoró la performance en 2015 y duplicó votos y bancas en un hecho inédito para la provincia, sometiéndose a la elección con lista única. “En los últimos años hizo una estrategia de construcción inteligente”, consideró la politóloga María Esperanza Casullo. “Es un espacio que no se ve que vaya a crecer demasiado, pero que ha ganado un lugar importante teniendo en cuenta que representa un sector minoritario”, analizó.
El FIT es la única fuerza en la Legislatura cuya candidata a gobernadora no llevó colectoras en 2015. Curiosamente, el Partido Obrero, que lo integra, promovió el “no” a la enmienda en el referéndum de 1994.
“Creo que es una transición y el electorado, de a poquito, va a ir tomando decisiones y disminuyendo el número de bloques”,
auguró Luis Sapag (MPN) sobre la actual dispersión de fuerzas políticas.
“Los partidos están atravesando una fuerte crisis institucional, donde las personalidades están adquiriendo más importancia”,
fue el diagnóstico de Alejandro Vidal (UCR), crítico con la dirigencia.
“Es reflejo de la pluralidad que existe en la sociedad neuquina. En función de eso, tiene una multiplicidad de voces y opiniones”,
evaluó Santiago Nogueira (Libres del Sur), quien llegó a su banca con ese sistema.
Alta competencia
5,92
fue el número efectivo de partidos (NEP) que tuvo Neuquén en el 2011. La media en el país fue de 2,73.
560
candidatos se disputaron las 35 bancas legislativas en las elecciones del 26 de abril de 2015. Las listas fueron 17.

ANDREA DURÁN andrea.duran@rionegro.com.ar – Diario Río Negro